Lluvia
Llueve (o mejor dicho, diluvia), y la gente está contenta. El rio que pasa frente a mi casa se ha desbordado, y la gente está contenta. Las montañas que forman el telón de fondo de mi paisaje no se ven por la cortina de agua que se interpone, y la gente está contenta. Supongo que hace unos años, cuando vivía en la ciudad, no hubiera entendido la alegría de la gente. En un día así estaría de atasco en atasco, despotricando de la lluvia, malhumorado.
Hoy estoy contento.