El Tornillo camina las calles de Melo. En el pueblo lo tienen por loco. Él lleva un espejo en la mano y se mira con el ceño fruncido. No quita los ojos del espejo.
-¿Qué hacés, Tornillo?.
-Aquí -dice-. Controlando al enemigo.
Eduardo Galeano,
"Las palabras andantes"